Artículos cortos

11 de diciembre de 2015 

Luis Carbonell, un hombre excepcional

Pedro J. Grases

Luis Carbonell

Me entero desde Costa Rica de la noticia del fallecimiento de Luis Carbonell Parra, un ser humano polifacético que considero como mi principal maestro, ya que tuvo que ver con las etapas iniciales de mi formación como Patólogo. Le conocí en el laboratorio que en su casa tenía el Prof. José Antonio O’Daly, destacado académico quien desde su fundación dirigía el Instituto Anatomopatológico justo al lado del Hospital Clínico Universitario. Allí tuve el privilegio de llevar a cabo una pasantía unos meses antes de graduarme en 1958.

         Al despuntar el alba se encendía la luz de un laboratorio en la planta baja de nuestro edificio (IAP); era allí donde iniciaba sus labores con el recurso de un microscopio óptico, el personaje a quien rindo homenaje. Yo me acerqué con mi mejor disposición; pronto me convertí en su ayudante. En ese entonces él ya se dedicaba a la Patología del Aparato Digestivo y mantenía una muy estrecha relación con los Gastroenterólogos docentes en el Hospital: profesionales de la talla de Joel Valencia Parparcén, Simón Beker y Ricardo Salomón entre otros.

         A Don Luis le conocí muy de cerca. Era un hombre corpulento, de espíritu jovial y de carcajada explosiva y era a la vez  un buen conversador. Recién había regresado de formarse durante unos años en el Armed Forces Institute of Pathology en Washington, considerada la meca de la patología mundial. De él aprendí la importancia de ejercer la Anatomía Patológica en estrecha colaboración de los clínicos y le acompañé a diversos Congresos Nacionales y fuera del país.

         Hubo un momento en que el Dr. Carbonell  decidió dedicar las tardes a hacer investigación en el IVIC, utilizando el recurso del microscopio electrónico en  temas de microbiología de parásitos y hongos que afectaban a la población local. Era capaz con su fortaleza de desempeñar ambas tareas con gran eficiencia. Sin embargo, su creciente interés por la ciencia a un nivel más básico, le fue alejando del ejercicio de la Anatomía Patológica convencional. En colaboración con varios científicos, pero en especial con  Marcel Roche y Miguel Layrisse, contribuyó destacadamente a la institucionalización del oficio científico en Venezuela. Por algo hay quienes le consideraron en los medios académicos como un “investigador y político de la ciencia” (cito textualmente a Gioconda Cunto de San Blas).

         Su padre fue un destacado miembro de la Academia de Medicina de Caracas, en cambio él tuvo una participación muy activa en la Academia de Ciencias Físicas, Naturales y Matemáticas, al lado de la generación de De Bellard Pietri, Tobias Lasser y otros que también  nos han dejado para siempre.

         Carbonell consideraba su apellido como de linaje muy antiguo en Cataluña; originalmente procedente de las tierras de Figueras en la Provincia de Gerona, a partir de allí se repartió por España. Nunca llegó a precisarme el lugar exacto de la procedencia de sus antepasados.

         Con el tiempo llegó a ocupar cargos destacados de diverso rango en el IVIC, llegando a ser su Director. En el marco de su carrera política fue ministro de Ciencia y Tecnología y luego Ministro de Educación en el gabinete de Jaime Lusinchi. Recuerdo una visita que le hice en su Despacho, en el último piso del edificio del Ministerio y allí conversamos extensamente sobre la problemática de la educación en Venezuela. Destacó con preocupación la carencia en el número y calidad de los maestros y profesores. Recuerdo que mencionó el poder omnímodo de los diversos sindicatos a la hora de discutir los asuntos que requerían enmienda.      A partir de nuestro traslado para residenciarnos en  España en el año 1990, cada vez que viajábamos a Venezuela, le visitábamos en su casona de Los Chorros, para departir distendidamente sobre temas de actualidad en compañía de su esposa Julie; una mujer menuda y vivaz que se dedica  con gran acierto a temas culturales, escribe sobre temas diversos que difundía en las redes de comunicación social. Carbonell, sensible a temas sociales, estuvo muchos años dedicado a la promoción de la  Producción Experimental Agroindustrial,  y a otras instituciones de estirpe científico. Tuve contacto esporádico con sus hijos.

         Para terminar quiero solidarizarme con sus familiares en estos días de luto para todos y una vez más dar fe de mi admiración incondicional a un hombre que generosamente me brindó todo el apoyo para llevar adelante mis inquietudes profesionales. Me consta que a mi padre le hablaba de mí y de mi hermano José (Académico de Ciencias) reconociendo nuestra valía….lo cual es de agradecer. En lo personal, falta nos hará haber perdido un amigo entrañable, y al país también, ya que dedicó todos sus esfuerzos en pro del desarrollo de diversas facetas de la actividad nacional. Que en paz descansen sus restos. 

4 de octubre de 2014

Al maestro Pepe Patiño

Jorge Sánchez Lander

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Cortesia de su hijo JA Patiño (desde Hong Kong)

A principios de 1998, siendo residente de tercer año de Cirugía Oncológica y durante mi entrenamiento en el Servicio de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Dr. Luis Razetti, uno de los adjuntos con más experiencia se acercó a mi cubículo. Con una historia clínica en la mano y sabiendo que me disponía a preparar el plan quirúrgico del día siguiente, me dijo: -Jorge, quiero que me ayudes a operar este caso-. Se trataba de una paciente a quien habría de realizarle una lobectomía tiroidea por un probable adenoma folicular. Ese experimentado cirujano, especialmente en la cirugía tiroidea, había regresado al servicio tras una prolongada ausencia debido a una complicación de una cirugía a la que tuvo que ser sometido poco tiempo atrás. Como secuelas, se recuperaba de un trastorno de la marcha y del habla. Sin embargo, su capacidad de tomar decisiones y criterio clínico, estaban casi intactas. Se disponía al día siguiente hacer su primera intervención en su regreso y me correspondió el honor de ser su ayudante, como él mismo denominó en su segundo debut como cirujano.

Llegado el día de quirófano se inició el ritual de lavar, vestir a la paciente y un ambiente de incertidumbre gravitaba sobre las lámparas cialíticas. En ese instante uno de los adjuntos más activos y hábiles del servicio, el Dr. Jorge Figueira, se acercó a nuestro quirófano y le dijo con mucho respeto: – Pepe, estoy al lado. Cualquier vaina avisas-. Antes de retirarse Figueira me hizo una seña queriéndome decir lo mismo que le había dicho al cirujano.

Justamente unos instantes después de haber trazado, de forma muy precisa la incisión en la base del cuello de la paciente, el anestesiólogo Dr. Fernando Sanz le puso la mano en el hombro y le dijo: – Pepe, no hay apuro, pero afuera está tu esposa y pregunta que cuanto te falta para salir-. El cirujano sin quitar la vista del campo le respondió: – Fernando, dile por favor que en 20 minutos salgo-. Y así fue. A los 20 minutos, se quitaba los guantes y me dejaba cerrando la piel diciéndome: cierra que esa lesión es benigna, pero esperemos el corte congelado-. Y con la simpatía que le era propia me dijo a manera de broma: -Te felicito Jorge estás operando muy bien-cuando sabía que quien había realizado la intervención había sido él.

Para el alivio de todos pudimos ver una gran seguridad y habilidad. No había el menor rastro de temblor ni duda. Minutos más tarde el resultado de la biopsia llegó y tal como había predicho se trataba de una lesión benigna. Mientras esto ocurría probablemente ya iba camino su casa. La paciente evolucionó satisfactoriamente y egresó al día siguiente.

El maestro José Patiño Pompa, afectuosamente llamado Pepe desde su infancia en Sabana del Blanco en La Pastora y por sus contemporáneos, fue una de las figuras más destacadas del magnífico y experimentado Servicio de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Luis Razetti.  Se mantuvo activo hasta una avanzada edad y frecuentemente nos visitaba en el instituto. Hace unas pocas semanas, quien una vez me había comentado que había participado en al menos 4.000 operaciones de tiroides en su vida y uno de los fundadores de la legendaria Clínica de Tiroides del extinto Hospital Ildemaro Salas y posteriormente del Hospital Domingo Luciani, donde también ejerció, falleció en la isla de Margarita.

Son estas líneas un sincero recuerdo a su gran experiencia y a su generosidad como maestro.

 

22 de febrero de 2014

Al Dr. Isidoro Mendoza

Jorge Sánchez Lander

Uno de los muchos  placeres de ser cirujano es poder disfrutar, casi de primera mano, las historias sobre nuestra disciplina. Muchas son las horas que pasamos en los quirófanos y en las salas de hospitalización. Pero, también pasamos muchas horas en la sala de estar de cirujanos, escenario de conversaciones que mezclan los hechos reales y la leyenda de nuestra especialidad. Las dos generaciones de cirujanos que nos precedieron, además de ser especialistas muy bien formados, fueron testigos, o habían escuchado de sus maestros, los pormenores de una de las etapas de mayor desarrollo de la cirugía. Escuchar a nuestros profesores hablar sobre las hazañas quirúrgicas de Razetti y Acosta Ortíz, de Halsted y Billroth o de Denton Cooley  y George Crile, entre otros, era parte esencial del curso de postgrado. Entre muchas de  esas interesantes conversaciones,  escuché  los relatos del Dr Isidoro Mendoza sobre Harvey Cushing, uno de los más brillantes alumnos de Halsted y Kocher, y el célebre pionero de la neurocirugía en el mundo.  Siendo su residente de segundo año, probablemente en 1991,  me recomendó leer la bien documentada biografía de Cushing escrita por John F. Fulton en 1946. La informal charla sobre Cushing con el Prof. Mendoza, mientras esperábamos para iniciar una operación, además de mostrarnos su admiración por Cushing, dejaba ver el profundo conocimiento que tenía sobre la cirugía norteamericana. A pesar de ser un hombre de pocas palabras, los temas sobre historia de la cirugía hacían que el Dr. Mendoza hablara un poco más que de costumbre.

Del profesor Mendoza recordamos además su incondicional apoyo a los seminarios, como bien lo ha comentado el Dr. Roger Escalona, y un aspecto fundamental en un docente en cirugía: la confianza en sus residentes. Cuando se nos asignaba una histerectomía vaginal, el Dr. Mendoza era, sin duda,  el mejor docente.  Su amplia experiencia en dicha técnica fue lograda,  principalmente,  gracias al intenso ejercicio de la cirugía en un hospital de un campo petrolero del oriente de Venezuela.

 Como primer adjunto del Servicio 2 de Cirugía del Hospital General del Oeste Dr. José Gregorio Hernández de Caracas, siempre fue un hombre ecuánime y respetado por los especialistas de ambos servicios de cirugía. Frecuentemente, el Dr. Héctor Pérez Tineo, Jefe de Servicio , ante una situación compleja solicitaba en medio de la reunión  la valiosa opinión del Dr. Mendoza.  Han pasado 23 años desde esa conversación sobre Cushing y debo decir que aún no he logrado conseguir el libro que me recomendó. Hoy he recibido un mensaje informándome que nuestro querido y apreciado profesor Dr. Isidoro Mendoza, lamentablemente falleció el 20 de febrero de 2014. Me hubiese gustado, a manera de agradecimiento, mostrarle este vídeo (1), filmado en 1931, sobre una intervención quirúrgica realizada por  Cushing, uno de sus héroes de la cirugía. En vista de que no es posible, les anexo el vídeo para que puedan disfrutarlo. Será una sencilla  forma de recordarlo.

(1) Vídeo recomendado por Alejandra Frauenfelder y José Damas, estudiantes de la Facultad de Medicina, UCV.

10 de  enero de 2014

Nuevos artículos publicados del Servicio de Patología Mamaria del Instituto de Oncología Luis Razetti

Efrén Bolívar Abreu*

logo IOLR

El cáncer de mama es en la actualidad la primera causa de muerte oncológica femenina en Venezuela. Lamentablemente, la mayoría de las pacientes que recibimos en nuestro hospital, acuden con neoplasias mamarias localmente avanzadas, lo cual hace que su control y probabilidad de curación disminuyan. Esta es una realidad que sólo se podría modificar con planes de pesquisa y educación adecuados motorizados por entes gubernamentales. Entre tanto, estamos abocados al tratamiento de casos en estos estadios, y para esto, necesitamos conocer en detalle las particularidades de la enfermedad en nuestras pacientes. Por esto realizamos un estudio para determinar las características fenotípicas de los tumores mamarios malignos en las mujeres que tratamos en nuestra institución, la cual por ser de referencia nacional, recibe casos procedentes de toda la geografía venezolana. Tenemos el honor de que la Revista de Senología y Patología Mamaria de España, difundida por la mayor editorial de libros de medicina y literatura científica del mundo, Elsevier, publique nuestro artículo en su último número del año 2013. Así mismo se anexa el Plan de Trabajo ante la afectación metastásica del ganglio centinela en carcinoma mamario, publicado en la Revista Venezolana de Oncología en diciembre de 2013 y  la versión en inglés publicada el 8-1-2014 en ecancer medical science  .

Espero los disfruten.

*Servicio de Patología Mamaria, Instituto de Oncología Luis Razetti, Caracas, Venezuela

Artículos en PDF:

Distribucion fenotípica del cáncer de mama Venezuela

Plan de trabajo en ganglio centinela IOLR

Treatment plan for breast cancer with sentinel node metastasis IOLR 2014

12 de octubre de 2013

Dr. Cryo, where have you gone?

Jorge Sánchez-Lander

Benjamin Trujillo foto

Los muertos reciben más flores que los vivos, porque el remordimiento es más fuerte que la gratitud.

Último retuit desde su cuenta @cryobenja. 29 de septiembre de 2013

 En el profesor  y amigo Benjamín Trujillo se fundía una combinación que resultaba muy fácil de percibir: el talento y la pasión por su trabajo. En su labor como Jefe de Servicio de Dermatología del Instituto de Oncología Luis Razetti, siendo sucesor de su maestro y otro duro de la Dermatología como Gilberto Castro-Ron, lideró un eficiente equipo dedicado al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades neoplásicas de la piel hasta su partida hace pocos días. Quienes trabajamos con Benjamín sabemos el invaluable legado que deja en nuestro instituto. Sus virtudes pedagógicas y su generosidad serán recordadas.

En una oportunidad, probablemente cerca del año 2004 presentó en la Academia Nacional de Medicina la experiencia de su servicio en el tratamiento de los  linfangiomas. En esa ocasión un muy estimado y veterano profesor octogenario, asistente a la presentación, le hizo una pregunta que en su formulación tenía un error garrafal. Seguramente producto de su avanzada edad, quien hacia la pregunta, no se percataba del hecho. Benjamín, con su don de gente, sin hacer referencia al error, le dio precisa y genialmente la vuelta a la interrogante con su amable  explicación y le respondió a su interlocutor de manera respetuosa, sin dejarlo en evidencia. Ese fue el Benjamín que conocimos. Es difícil saber a dónde se ha ido, pero con toda seguridad lleva consigo, además de su querido nitrógeno líquido,  sus canciones y su cámara fotográfica.

4 de mayo de 2013

pedro grasesHoy hemos asistido al interesante Taller:  Cáncer Ginecológico, bases para el diagnóstico morfológico dictado por el Dr Pedro Grases, Jefe de Servicio de Anatomía Patológica del Inst. Universitario Dexeus de Barcelona, España y ex catedrático de Anatomía Patológica de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. En una mañana el Dr. Grases revisó de forma sistemática y amena los aspectos morfológicos de la patología neoplásica ginecológica. Si desea obtener el libro Patología Ginecológica  con acceso libre y conocer más de la obra del Dr. Grases puede consultar este enlace:

http://www.pedrograses.com

24 de febrero de 2013

Una mañana con Víctor Benaim-Pinto

Jorge Sánchez-Lander

Fotos Dr. Benaim Pinto 1Fotos Dr. Benaim Pinto 2

Ser un visionario lleva en su esencia, no sólo la capacidad de interpretar hacía dónde se dirigen las tendencias, sino  casi invariablemente a un temperamento polémico que en ocasiones pudiera hacerse pugnaz. Cuando a finales de los años noventa  invité al Dr Víctor Benaim Pinto a la reunión de Ginecología Oncológica del Instituto de Oncología Luis Razetti, pude intuir, a través de nuestra conversación telefónica, una inexplicable preocupación. Con su grave voz gutural me dijo: “Jorge, tú y tu gente son profesionales muy actualizados, ¿qué puedo yo decirles a estas alturas?, hace años que estoy fuera de forma”. Decidido a no perder la oportunidad de que nuestros (as) residentes de Cirugía Oncológica conocieran a una de las figuras más importantes de la ginecología moderna de nuestro país, le dije: “tranquilo maestro, sólo va a ser una conversación informal sobre su extensa vivencia en la especialidad. Sencillamente, le quieren conocer, es todo”.

Pasé a buscarle frente a la Unidad Clínica Esmeralda, en San Bernardino, a las 6:30 am. Lo encontré puntualmente y debajo del brazo llevaba una carpeta con algunos papeles. En el corto recorrido hasta el instituto, le volví a explicar el motivo de la invitación, pero aún no lucía con la misma seguridad que le conocíamos. Probablemente estaba cerca de los ochenta años, pero mantenía la lucidez que siempre le fue característica. Una vez en el auditorio, observó a los presentes y decidimos sentarnos alrededor de Benaim-Pinto, quien hábilmente ni siquiera miró el podio.  Hombre, no sólo agudamente inteligente, culto, reconocido coleccionista de arte, era además indiscutiblemente un fabuloso conversador. Sus años de docencia le habían afinado esa habilidad nata. En apenas minutos, quien había accedido con algo de ansiedad a nuestra invitación, era dueño absoluto de la escena. Se fue apoderando de la audiencia con una destreza pasmosa. Nos paseó por los inicios de la colposcopia, la laparoscopia ginecológica y los primeros logros de la fertilización in vitro en Venezuela. Había dirigido eficazmente el Servicio de Ginecología y Reproducción Humana del Hospital Carlos J Bello (Cruz Roja Venezolana) por muchos años y una de sus facetas más importantes era que no se conformó con ser un simple espectador,  había decidido ser protagonista de su tiempo y lo había logrado.

Casi al final de la reunión, decidió hablar de la útil nomenclatura colposcópica que había creado en los años 60, entregó a cada uno de los asistentes una copia del formato a manera de obsequio. Transcurrido el tiempo estipulado de la reunión, en el cual para nuestra suerte no paró de hablar,  decidimos despedir y agradecer a nuestro invitado su amena e interesante charla. De forma espontánea comenzaron nuestros (as) residentes a solicitarle que les autografiara el formato de informe colposcópico. Pero quizás, el  momento culminante fue cuando Giovanni Vento Maggio sacó una cámara fotográfica y comenzaron todos alegremente a tomarse fotos con el invitado tal y como si se tratara de un rock-star. Para ese momento no sólo había desaparecido totalmente de su semblante el apremio de nuestra invitación, sino lucía más erguido, sonreía con mucha facilidad, era nuevamente el seguro y duro cirujano ginecológico que había impactado su tiempo.

Ya de regreso, en el camino  sincera y amablemente me agradeció la invitación. El hombre que se bajaba del carro aparentaba muchos menos años que cuando lo recogí apenas noventa minutos antes. No volvimos a verle. Falleció el miércoles 20 de febrero de 2013. 

9 de febrero de 2013

A la caza del asesino silencioso

Jorge Sánchez-Lander *

Diana cazadora, Arturo Michelena 1896

En una reciente visita a Caracas,  la Dra Ana Oaknin, del Servicio de Oncología Médica de la Unidad de Oncología Ginecológica del Hospital Universitario Vall´de Hebrón de Barcelona, en el preámbulo de su conferencia narraba cómo ha evolucionado la búsqueda del tratamiento adyuvante ideal del cáncer epitelial de ovario. Partiendo del esquema convencional de carboplatino y paclitaxel, describió una primera etapa que consistió en la adición de una tercera droga, estrategia que desafortunadamente no funcionó. Posteriormente, la propuesta de la quimioterapia intraperitoneal que, debido especialmente a su perfil de toxicidad, no termina de encajar de forma definitiva. Una tercera vía que busca la mejora de los resultados es la intensificación de la dosis, especialmente la dosis de taxanos, como lo ha reportado recientemente en ASCO 2012 el estudio del Japanese Gynecologic Oncology Group 3016, donde observaron una supervivencia libre de progresión, a favor del grupo con dosis intensa de paclitaxel vs esquema convencional,  de 28,2 meses vs 17,5 meses (p=0.0037) respectivamente, con un seguimiento de 6,4 años en 631 pacientes con cáncer epitelial de ovario estadios II-IV.  Una opción que empieza dibujarse como una alternativa válida.

Y por último, una fase la cual está en pleno auge como es la adición de agentes biológicos, específicamente y como tema central de la charla de la Dra Oaknin, el bevacizumab. La amena conferencia giró en torno principalmente a los estudios ICON 7 y GOG 218, puntales de esta tendencia. Sin duda alguna, la suma de bevacizumab a la efectiva quimioterapia adyuvante a base de carboplatino y paclitaxel está demostrando su inmensa utilidad, la cual excede de forma convincente los efectos adversos relacionados con el uso del agente anti-angiogénico. La utilidad de bevacizumab también ha sido registrada en pacientes con recaídas platino-resistentes como hallazgo del estudio AURELIA. Así mismo, en un estudio francés, multicéntrico y aleatorizado fase 2 iniciado en noviembre de 2012 (NCT01739218) se intenta probar la utilidad del bevacizumab sumado a carboplatino/paclitaxel en quimioterapia neoadyuvante en pacientes con enfermedad irresecable inicialmente.

Se anexa una interesante y breve revisión, publicada en British Journal of Cancer 2013, sobre la evidencia actual del uso de los agentes anti-angiogénicos en cáncer epitelial de ovario, con una bien estructurada presentación de los datos del ICON7, GOG 218 y del OCEANS, este último en pacientes con recaídas platino-sensibles.

* Instituto de Oncología Luis Razetti y Clínica Santa Sofía, Caracas, Venezuela

BJC terapia antiangiogénica en Ca de ovario mini revision

5 de enero de 2013

Tumores de bajo potencial de malignidad del ovario: una revisión

Jorge Sánchez-Lander

Los tumores de bajo potencial de malignidad del ovario (TBPMO) son una patología neoplásica poco comprendida, desde el conocimiento de los aspectos biomoleculares y su aun indefinida relación con el cáncer epitelial de ovario, hasta la forma de tratarlos y seguirlos . El artículo de Daniela Fischerova y cols:  Diagnosis, Treatment, and Follow-Up of Borderline Ovarian Tumours, publicado en The Oncologist 2012, nos ofrece una extensa y metódica revisión que lo hacen un artículo digno de leer y de discutirse. El tema de los TBPMO comúnmente se caracteriza por una información dispersa, generalmente tratada superficialmente y este artículo, por fortuna, destaca especialmente por su profundidad y amplitud. La evidencia de que los TBPMO constituyen una fase evolutiva preinvasora entre los tumores benignos y el carcinoma epitelial de ovario (CEO) es cada vez más aceptada en lo que se ha denominado tumores de bajo grado o tumores tipo I, para diferenciarlos de los tumores de alto grado o tipo II que expresan una fase preinvasora muy corta o para algunos  autores inexistente, como es el caso del carcinoma seroso papilar. Hay una descripción muy útil de los aspectos histopatológicos, pronósticos y diagnósticos y el segmento dedicado al manejo quirúrgico, incluyendo aspectos relacionados con la preservación de fertilidad y el tratamiento adyuvante es conciso y muy balanceado. Su contenido y sus 128 referencias lo hacen, no sólo el más reciente artículo sobre el tema, sino uno de los mejores fundamentados en los últimos años y lo mejor de todo, una rareza en nuestro mundo actual, es  gratis.

Para obtener el artículo completo: borderline revision fisherova 2012

12 de diciembre de 2012

Doscientos años de New England Journal of Medicine

 Jorge Sánchez-Lander

 La edición aniversaria de los 200 años de la fundación de New England Journal of Medicine, ha contado con varias publicaciones de acceso libre que se han convertido en pocos meses en artículos de colección. Uno de ellos, y el cual se anexa, es una revisión sobre la investigación en cáncer escrita por Vincent DeVita y Steven Rosenberg. Este artículo además de su formidable texto presenta  dos magníficos gráficos de líneas de tiempo, que lo hace  uno de los mejores artículos  presentados en el marco de la celebración de NEJM y uno de los más leídos en este año 2012. Además se anexa el magnífico vídeo de la celebración de los 200 años, Getting Better 200 years of Medicine.

200 años de NEJM: investigacion en cancer

 9 de diciembre de 2012

keep calmReflexiones en cinco páginas sobre ganglio centinela en cáncer de mama

Jorge Sánchez-Lander

La reciente publicación en la revista Surgical Oncology de la breve y bien documentada revisión  de Desiree D´Angelo-Donovan y cols titulada:  Sentinel lymph node biopsy in breast cancer: A history and current clinical recommendations (1), permite ver de forma panorámica cómo han venido evolucionando las recomendaciones alrededor de la biopsia de ganglio centinela axilar (BGCA) en cáncer de mama. Desde lo que podríamos llamar la prehistoria del ganglio centinela,  con las descripciones desde Hipócrates, Gould, Morton y el icónico trabajo de Cabañas en 1977, llega entonces al conocido  punto de referencia con el convincente trabajo de Giuliano y cols de 1994. Se logra comprender cómo la primera década del siglo XXI nos sorprende con una nueva concepción en cuanto a la metodología aceptada para obtener la información del estado de una axila. En el aparte de recomendaciones clínicas, este artículo  enfoca su exposición en tres aspectos: a) Los ganglios centinelas no axilares, b) la enfermedad mínima ganglionar y c) el momento para la realización de la BGCA. Concluye con un comentario sobre el estudio ACOSOG Z0011 (2) verdaderamente equilibrado. En sólo cinco páginas, un artículo breve y acertado para un domingo algo convulsionado, especialmente en Venezuela.

 Adicionalmente anexamos  el documento completo de la Reunión de Consenso sobre el Z011, del MD Anderson Cancer Center que la Universidad de Texas ha hecho circular de forma libre (3).

 Referencias

1)      D´Angelo-Donovan DS, Dickson-Witmer D, Petrelli. Sentinel lymph node biopsy in breast cáncer: A history a current clinical recommendations. Surgical Oncology 2012;21:196-200

2)      Giuliano AE, Hunt KK, Ballman KV, Beitsch PD, Whitworth PW et al. Axillary dissection vs no axillary dissection in women with invasive breast cancer and sentinel node metastasis: a randomized trial. JAM 2011;305(6):569-75

3)   https://intervalolibre.files.wordpress.com/2012/06/consideraciones-multidisciplinarias-z0011-md-anderson.pdf

9 de noviembre de 2012

La envidia de Venus

Jorge Sánchez-Lander

Muchos de los avances de la Cirugía Oncológica, especialmente en mastología, son gracias a la Cirugía Plástica. El inquebrantable deseo, tras una mastectomía, de recrear desde la nada uno de los centros de la femenidad ha sido el eje de una era que apenas se inicia. Cuando una paciente regresa feliz del quirófano, con una mama reconstruida tenemos la certeza que hemos ganado parte de ese difícil desafío. Como un reconocimiento a nuestros (as)  especialistas en Cirugía Plástica queremos recomendar el libro La envidia de Venus: Historia de la Cirugía Estética de Elizabeth Haiken. Con un ameno y estrictamente documentado relato de los aspectos más notorios de esa especialidad, es verdaderamente un gusto su lectura.  Publicado en 1997 es un clásico en su categoría, un recordatorio que restablecer la apariencia de un paciente, bajo criterios de seguridad,  no  sólo es un tremendo desafío sino una profunda convicción entre pacientes y especialistas  casi convertida en un derecho irrenunciable.

Enlace en Amazon.com:    http://www.amazon.com/Venus-Envy-History-Cosmetic-Surgery/dp/080186254X

 

2 de noviembre de 2012

The Moon Shots Program: cerrando la brecha entre la investigación y la clínica.

El 21-9-2012, el MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas anunció el lanzamiento del Programa Moon Shots, un esfuerzo multimillonario sin precedentes para  acelerar el ritmo de la conversión de los descubrimientos científicos en avances clínicos aplicables que reduzcan de manera más eficaz el número de muertes por cáncer.

El programa, que se concentra inicialmente en ocho tipos de cáncer, reunirá a  distinguidos grupos multidisciplinarios de investigadores y clínicos del MD Anderson Cancer Center para  diseñar estrategias de tratamiento para la leucemia mieloide aguda / síndrome mielodisplásico, leucemia linfocítica crónica, el melanoma, el cáncer de pulmón, cáncer de próstata,  de mama triple negativo y cáncer de ovario, estos dos últimos vinculados a nivel molecular.

El Programa  Moon Shots toma su nombre de  la  famosa intervención del presidente John F. Kennedy cuando en 1962 habló en la Universidad de Rice, cerca del campus principal de MD Anderson y dijo: “Elegimos ir a la Luna en esta década … porque es un reto que estamos dispuestos a aceptar,  no estamos dispuestos a posponer y tenemos la intención de ganar”.

“Una generación más tarde, gracias al  Moon Shots Program se  muestra nuestra confianza en que el camino hacia la curación del cáncer es más claro que en cualquier otra época de la historia”, dijo Ronald A. DePinho, MD, presidente del MD Anderson.

Invitamos a ver el vídeo sobre el proyecto haciendo click en la esquina superior derecha de la pantalla.

Información tomada de la página: http://www.mdanderson.org

Para ver el vídeo haz click en este enlace: Moon shots program

Traducción y edición: intervalolibre.

21 de octubre de 2012

La vacuna anti-VPH en Venezuela:  la larga espera

Jorge Sánchez-Lander, Paula Cortiñas Sardi.

Con la publicación de la serie: Human papillomavirus in invasive cervical cancer and cervical intraepithelial neoplasia 2 y 3 in Venezuela: A cross-sectional study  en la revista Cancer Epidemiology en 2012 (1),  se inicia una nueva etapa en la planificación de un programa moderno de prevención del cáncer de cuello uterino en Venezuela. Los tres pilares fundamentales para el desarrollo de un programa de este tipo deben ser: la promoción de hábitos de vida saludable, el rediseño de la pesquisa citológica y la vacunación profiláctica contra la infección por el  Virus del Papiloma Humano (VPH).

Venezuela es actualmente uno de los pocos países en América, y el mundo, que no ha aprobado el uso de las dos vacunas profilácticas disponibles. Para esta fecha alrededor de 1.400.000 niñas y adolescentes, entre los 9 y 13 años, son susceptibles de ser vacunadas. De iniciarse hoy la vacunación y mejorando la pesquisa citológica, para el año 2025 se podría lograr una disminución de al menos un 70% de la incidencia de cáncer de cuello uterino, segunda causa de mortalidad femenina por neoplasias en Venezuela.

La vacunación profiláctica contra VPH es considerada la primera medida de prevención primaria de un tumor maligno en la historia de la medicina,  gracias a la acción de una vacuna. Hoy a nuestro entender, no existe ninguna razón válida para que nuestras  jóvenes no puedan disfrutar de este indudable avance biotecnológico, que ha demostrado de forma convincente una alta eficacia, costo/beneficio y seguridad.

Se anexa el editorial escrito por el Dr. José Avilán Rovira, Individuo de Número de la Academia Venezolana de Medicina y coautor del estudio, publicado en la Gaceta Médica de Caracas, decana de las revistas médicas en nuestro país, la cual cumplirá el año próximo, 120 años de su fundación.

Referencias:

1)  Human papillomavirus in invasive cervical cancer and cervical intraepithelial  neoplasia 2 and 3 in Venezuela: A cross-sectional study. Jorge Sánchez-Lander , Paula Cortiñas, Carmen Luisa Loureiro , Flor Helene Pujol,Francisco Medina, Luis Capote-Negrín, Gino Bianchi, Victoria García-Barriola,Angela Ruiz-Benni, Jose´ Avilán-Rovira, Humberto Acosta et al.Cancer Epidemiology 36 (2012) e284–e287.

editorial gaceta medica 2012

4 de septiembre de 2012     

Estudio EMILIA

Nuevos datos del estudio de fase III EMILIA revelan que trastuzumab emtansina (T-DM1) mejoró significativamente la supervivencia en el cáncer de mama HER2-positivo metastásico.
Este estudio fundamental alcanzó la variable coprincipal de valoración mejora de la supervivencia global.

Fuente: Comunicado de Roche, enviado por Dr. Efrén Bolívar Abreu.

T-DM1 Emilia fase III Comunicado de prensa Roche

Vídeo de Euronews

22 de agosto de 2012                                                                           

Radioterapia adyuvante en MPO en ancianas                                                                  

Un nomograma que detectó factores asociados a un aumento de la supervivencia libre de mastectomía en ancianas. Esto nos ayudaría a escoger pacientes en las cuales podríamos omitir la radioterapia después de tratamiento preservador. De todos modos seguirá siendo controversial y se necesitarán estudios prospectivos.
Dr. Efrén Bolívar Abreu, Adjunto del Servicio de Patología Mamaria IOLR, Caracas, Venezuela

 28 de julio de 2012                                               

Cómo prevenir accidentes quirúrgicos por instrumental defectuoso

La utilización de instrumental defectuoso es parte de la cotidianidad del cirujano, tanto en instituciones públicas como en las privadas, pero rara vez nos detenemos a pensar en la posibilidad de un accidente quirúrgico por ello. Este trabajo nos permite reflexionar al respecto, destacando que, si bien es cierto que esta circunstancia es infrecuente, debe estar en mente de todo cirujano, por seguridad del paciente. Llama la atención que los autores no evaluaron los instrumentos para un solo uso, situación que, día a día, se hace más frecuente en todos los hospitales -públicos y privados – por razones meramente económicas, por lo que es importante extrapolar esta preocupación a una  práctica que se ha generalizado a lo largo del tiempo.

Dr. Roger Escalona

Cirujano General, Venezuela.

Articulo completo:   Accidentes por instrumental defectuoso

27 de julio de 2012

Pelvic Exams: New Guidelines for Asymptomatic Women             

Tinker Ready

Artículo enviado por el Dr. Roger Escalona.

Para leer artículo de comentario de Medscape :   Pelvic Exams: New Guidelines for Asymptomatic Women

20 de julio de 2012  

La FDA aprueba el everolimus para el cáncer de mama avanzado

Roxanne Nelson

La FDA (Food and Drug Administration) anunció hoy que el fármaco , everolimus (Afinitor) ha sido aprobado para ser utilizado conjuntamente con exemestano (Aromasin) para el tratamiento de mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama avanzado, receptores hormonales    positivos y HER2-negativo.
Esta combinación de fármacos está destinada a ser utilizada en pacientes con enfermedad recurrente o progresiva después del fracaso del tratamiento con letrozol (Femara) o anastrozol (Arimidex).

Esta es la primera aprobación de la clase de fármacos conocidos como inhibidores de mTOR para el tratamiento de mujeres postmenopáusicas con enfermedad avanzada receptor hormonal positivo”, dijo Richard Pazdur ,director de la Oficina de productos para hematología y oncología de la FDA ,  en un comunicado. “Afinitor es otro ejemplo del valor de continuar el estudio de las drogas en otros tipos de cáncer después de su aprobación inicial.”

Esta aprobación marca la quinta indicación para everolimus. El medicamento ya había recibido la aprobación de la FDA para:

  1. Pacientes con carcinoma de células renales avanzado que ha progresado después del tratamiento con otras terapias contra el cáncer.
  2. Pacientes adultos con tumores avanzadosneuroendocrinos, en progresión de origen pancreático,
  3. Pacientes con angiomiolipoma renal y esclerosis tuberosa (TSC) que no requieren cirugía inmediata, y
  4. Adultos y niños con astrocitoma de células gigantes subependimario asociado con  TSC que requieren tratamiento, pero no son candidatos para cirugía curativa.

La aprobación actual se basa en los resultados del ensayo (BOLERO-2)  , el cual fue un estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo y multicéntrico ,que evaluó 724 mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama avanzado HR-positivo  con recurrencia de la enfermedad o progresión, después de la terapia previa con letrozol o anastrozol.

Como se informó anteriormente por Medscape Medical News, el BOLERO-2 se suspendió a causa del beneficio observado en el grupo experimental. “Everolimus es el avance más importante en el cáncer de mama,  desde el trastuzumab,” dijo Fabrice André, MD, del Instituto Gustave Roussy, París, Francia,  quien expuso los resultados del análisis interino  en el 2011 European Multidisciplinary Cancer  Congress (EMCC) en Estocolmo, Suecia.

Los resultados del estudio mostraron que el tratamiento con everolimus, más exemestano logró más del doble de la mediana de supervivencia sin progresión (7,8 meses) en comparación con 3,2 meses para los tratados con exemestano solo (Hazard ratio, 0,45; 95% intervalo de confianza, 0,38 a 0,54, P <.0001 ). Un análisis adicional,   también mostró que el tratamiento combinado   tuvo una supervivencia libre de progresión de 11,0 meses, en comparación con 4,1 meses con exemestano solo ( Hazard ratio 0,38, IC del 95% intervalo de confianza, 0,31 a 0,48, P <0.0001).

La reacciones adversas comunicadas ( ≥ 30%),  más comunes  fueron estomatitis, infecciones, erupciones cutáneas, fatiga, diarrea y disminución del apetito. Las reacciones adversas más comunes de grado 3 ó 4 fueron estomatitis, infecciones, hiperglicemia, fatiga, disnea, neumonitis y diarrea, con una incidencia ≥ 2%.

El mes pasado, el Comité de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Europea del Medicamento (EMEA), adoptó una posición positiva con respecto a everolimus en la población HR-positivo/HER2-negativo. Además, los documentos regulatorios consignados, están siendo revisados ​​por las autoridades sanitarias de todo el mundo.
Afinitor es el primer y único tratamiento que aumenta la eficacia de la terapia endocrina, ampliando significativamente tiempo que las mujeres con cáncer de mama avanzado viven sin progresión del tumor“, dijo Gabriel Hortobagyi, MD, en un comunicado de prensa la empresa. El Dr. Hortobagyi es Jefe de Oncología Médica de Mama en la Universidad MD Anderson Cancer Center, de Housto,  Texas   y uno de los investigadores en el estudio BOLERO-2.
Esta aprobación redefine el tratamiento y control de cáncer de mama avanzado [HR]-positivo, ofreciendo una opción importante para médicos y pacientes“, agregó.
Everolimus también está siendo estudiado en el cáncer de mama HER2-positivo en 2 ensayos de fase 3 en curso, de acuerdo con el fabricante.

Enviado por Dr. Efrén Bolívar Abréu/ Servicio de Patología Mamaria IOLR.

Traducción: intervalolibre, 23-7-2012

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4 de julio de 2012

Lesiones Benignas de la Mama

El reciente libro Lesiones Benignas de la Mama de Hernández Muñoz, Gómez, Paredes y cols (Ed Panamericana),   será presentado en el Congreso Venezolano de Oncología el día 5 de Julio de 2012, a las 4:30pm. Esta obra, es la nueva y esperada propuesta de este activo grupo de especialistas en el área de la mastología, quienes cuentan con una importante experiencia en publicaciones.  En esta oportunidad abordan las lesiones benignas de la mama, tema tanto o más extenso y complejo  que la patología maligna del mismo órgano. Con varias publicaciones exitosas dedicadas al tema oncológico, hoy nos brindan la oportunidad de disfrutar de su nuevo trabajo, que a partir de su bautizo será, seguramente, un aporte invaluable y una referencia obligada.

1 de julio de 2012

 Nuevo libro de colposcopia:

La atención de la paciente con enfermedad preinvasora de cuello uterino está basada   en la correcta interpretación del resultado de la citología, la evaluación colposcópica y el triaje mediante la determinación de VPH. Pero es justamente la colposcopia  la herramienta que más acerca el ojo clínico a la lesión, permitiendo  catalogarla, delimitarla y dirigir la toma de muestra para biopsia. Es por esta razón que el desarrollo de destrezas en colposcopia sigue siendo uno de los objetivos más importantes en la formación de los especialistas en ginecología oncológica y ginecología/obstetricia.

El lanzamiento en diciembre de 2011 de la tercera edición del texto Modern Colposcopy de Mayeaux y cols, con más de 700 páginas y más de 1200 fotografías es una actualizada  alternativa a los excelentes e infaltables clásicos de Cartier y De Palo.

Modern Colposcopy, enlace amazon.com

 

10 de junio de 2012

EORTC: Medio siglo de logros

Jorge Sánchez-Lander

” Cualquiera que sea el clima, debemos andar juntos”. Consigna del Plan Marshall.

Evaluar el camino recorrido durante cincuenta años no es una tarea fácil, especialmente cuando se intenta hacerlo en unas pocas líneas.  El 15 de marzo de 2012 la  European Organisation for Research and Treatment of Cancer   (EORTC)  celebró el largo camino emprendido y transitado desde su fundación en 1962. Para ese año Europa se encontraba  apenas a 17 años de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y dividida en dos bloques, era el campo de batalla de la Guerra Fría. Su sistema de salud venía recuperándose lentamente de una destrucción casi absoluta y lo poco que quedaba en pie le dedicó su atención a socorrer a los miles de lisiados de guerra, alimentar a la población y prevenir enfermedades trasmisibles. Pensar, para ese momento,  en diseñar un plan de investigación en el tratamiento del cáncer era un disparate. La ayuda económica proveniente del Plan Marshall, entre 1947-1951, se orientó principalmente a la recuperación de la infraestructura, consolidar a los estados,  impulsar la industrialización y entre otros objetivos, la atención primaria en salud, pero no la investigación.  Aún con todo este montón de obstáculos,  la Europa que cicatrizaba  sus profundas heridas se atrevió a iniciar su propio  programa de investigación en el tratamiento del cáncer de mama y 15 años más tarde, en 1977,   crea el EORTC Gynecological Cancer Group.

Hoy en día  la EORTC es la contraparte más importante de la robusta y formidable actividad de investigación que se realiza en Norteamérica y, dentro de la Unión Europea, es la entidad que promueve, patrocina y dicta las estrategias de investigación en cáncer. Dentro de la esencia de la EORTC está la promoción de estudios multicéntricos con una creciente y respetable participación de centros asistenciales y  con un reclutamiento de pacientes que se ha duplicado en los últimos 20 años. Se anexan los resúmenes de los grupos de trabajo en cáncer de mama y cáncer ginecológico.

Celebrar el cincuentenario de la EORTC, pasa  por  aprender, cómo lo ha hecho Europa después de dos grandes guerras y en medio de la amenazante crisis económica que hoy la agobia,  que sólo un camino recorrido en conjunto tiene una mejor posibilidad de éxito.

EORTC 50 años ginecologia

EORTC 50 años mama

29 de mayo de 2012

 Un artículo de colección

Jorge Sánchez-Lander

La mastectomía radical de Halsted copó la escena quirúrgica por casi un siglo.  Los intentos de modificar  el paradigma en el tratamiento quirúrgico del cáncer de mama encontraron los más variados y disímiles obstáculos. Los trabajos de McWhirter, Crile, Keynes, entre otros,  fueron los precursores, pero es casi un consenso general que el icono de este cambio fue la experiencia con la cuadrantectomía de Umberto Veronesi y cols,  publicada el 2 de julio de 1981. Hoy, ese artículo visto poco más de treinta años después, sigue siendo, en sólo cinco páginas,  uno de los estudios que más influencia e impacto tuvo en su tiempo. Como se puede ver en la revisión de Gawande, NEJM publica  una reducida cantidad de artículos en cirugía similar a la que publicaba en 1820; sin embargo, siempre se ha de tener la certeza de que lo poco que publica en temas quirúrgicos será generalmente una referencia  de largo alcance.  Les anexo un artículo para el recuerdo, recorrer nuevamente sus líneas en un formato que al compararlo con el agradable formato actual de NEJM, hace que parezca, como de hecho lo es, del siglo pasado. En fin, un artículo para coleccionar.

veronesi 1981

29 de mayo de 2012

Celebrando los 200 años de New England Journal of Medicine

Jorge Sánchez-Lander

En el marco de la celebración de los 200 años de la revista  New England Journal of Medicine, Atul Gawande cirujano del Brigham and Women´s Hospital de Boston, reconocido escritor e investigador ha publicado una magnífica revisión sobre los últimos 200 años de la cirugía. El bien cuidado estilo y la precisa documentación hacen de este artículo uno de los más destacados e interesantes de la Edición Especial Aniversaria.

Gawande  se hizo célebre con sus dos primeros libros: Complications y Better, y tras la publicacón de su último libro The Checklist Manifesto, se  convirtió en uno de los investigadores más importantes en el tema de la seguridad en el desempeño de la cirugía a nivel global, promoviendo el uso de las listas de chequeo y protocolos estandarizados en los quirófanos con excelentes resultados.
Se anexa también el enlace para visitar la página de los 200 años de NEJM, en la cual podrán disfrutar de  una excelente  presentación interactiva sobre los descubrimientos en medicina.

200 años de cirugía

nejm200.nejm.org/

25 de mayo de 2012

Cáncer de ovario: rompiendo el silencio.

Interesante editorial de The Lancet Oncology 2012 sobre los avances en pesquisa, diagnóstico precoz y tratamiento del  cáncer de ovario.

Ca de ovario rompiendo silencio

DOvE pilot project 2012

12 Octubre de 2010

EL NUEVO DESCUBRIMIENTO

Jorge Sánchez-Lander

Aún en los tiempos que fluyen,  desconocer la perseverancia y el coraje de Colón, luce si no erróneo, como producto de una profunda terquedad. Descubrir sin duda no es inventar, pero cuanto se parece. Descubrir es encontrar aquello que ya estaba, pero para quienes no lo veían, resulta casi un invento.  Ahora lo que se ha descubierto no pasa  a existir gracias a este hecho, existía sin duda antes de que alguien lo notara, antes de que alguien viniera a descubrirlo. No me refiero al Almirante Cristóforo Colombo o Cristóbal Colón como comúnmente lo conocemos, el navegante que ya en Caracas no tiene ni estatua ni nave, me refiero a  Realdo Matteo Colombo (1505-1559), considerado por algunos el descubridor del clítoris, a pesar de que su contemporáneo Gabriele Falloppio, que imagino ya había descubierto las trompas uterinas,  se atribuía también el descubrimiento. La descripción anatómica de este pequeño órgano es definitivamente un hecho magnífico, no sólo por su importancia, sino porque como parte del desarrollo psicosexual de las niñas, y  algunas no tan niñas, es un descubrimiento que ocurre y ocurrirá, afortunadamente,  todos los días en el mundo.

         Esta historia fue recreada por el escritor bonaerense Federico Andahazi, en su interesante novela El Anatomista (1996), la cual fue traducida a más de 25 idiomas y fue finalista del Premio Planeta. Para quienes no lo han leído,  algo que leer en este octubre lluvioso.

Les anexo el artículo publicado en el Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 2010, sobre Colombo, espero que lo disfruten.

Artículo:  El clitoris

THE EMPEROR OF ALL MALADIES

A Biography of Cancer

By Siddhartha Mukherjee

Many doctors become storytellers too, and Mukherjee has undertaken one of the most extraordinary stories in medicine: a history of cancer, which will kill about 600,000 Americans by the end of this year, and more than seven million people around the planet. He frames it as a biography, “an attempt to enter the mind of this immortal illness, to understand its personality, to demystify its behavior.” It is an epic story that he seems compelled to tell, the way a passionate young priest might attempt a biography of Satan.
Mukherjee started on the road to this book when he began advanced training in cancer medicine at the Dana-Farber Cancer Institute in Boston in the summer of 2003. During his first week, a colleague who’d just completed the program took him aside. “It’s called an immersive training program. But by immersive, they really mean drowning,” he said, lowering his voice the way many of us do when we speak of cancer itself. “Have a life outside the hospital,” the doctor warned him. “You’ll need it, or you’ll get swallowed.”
“But it was impossible not to be swallowed,” Mukherjee writes. At the end of every evening he found himself stunned and speechless in the neon floodlights of the hospital parking lot, compulsively trying to reconstruct the day’s decisions and prescriptions, almost as consumed as his patients by the dreadful rounds of chemotherapy and the tongue-twisting names of the drugs, “Cyclophosphamide, cytarabine, prednisone, asparaginase. . . .”
Eventually he started this book so as not to drown.
The oldest surviving description of cancer is written on a papyrus from about 1600 B.C. The hieroglyphics record a probable case of breast cancer: “a bulging tumor . . . like touching a ball of wrappings.” Under “treatment,” the scribe concludes: “none.”
For more than 2,000 years afterward, there is virtually nothing about cancer in the medical literature (“or in any other literature,” Mukherjee adds.) The modern understanding of the disease originated with the recognition, in the first half of the 19th century, that all plants and animals are made of cells, and that all cells arise from other cells. The German researcher Rudolph Virchow put that in Latin: omnis cellula e cellula.
Cancer is a disease that begins when a single cell, among all the trillions in a human body, begins to grow out of control. Lymphomas, leukemias, malignant melanomas, sarcomas all begin with that microscopic accident, a mutation in one cell: omnis cellula e cellula e cellula. Cell growth is the secret of living, the source of our ability to build, adapt, repair ourselves; and cancer cells are rebels among our own cells that outrace the rest. “If we seek immortality,” Mukherjee writes, “then so, too, in a rather perverse sense, does the cancer cell.”
Mukherjee opens his book with the story of one of the founders of the hospital where he trained — Sidney Farber, a specialist in children’s diseases who began as a pathologist. In 1947, Farber worked in a tiny, dank laboratory in Boston, dissecting specimens and performing autopsies. He was fascinated by a sharklike species of cancer called acute lymphoblastic leukemia, which can move so fast that it kills an apparently healthy child within only a few days. A patient would be “brought to the hospital in a flurry of excitement, discussed on medical rounds with professorial grandiosity” and then sent home to die.
In the summer of 1947, a 2-year-old boy, the child of a Boston shipyard worker, fell sick. Examining a drop of the baby’s blood through the microscope, Farber saw the telltale signs of acute lymphoblastic leukemia, billions of malignant white cells “dividing in frenzy, their chromosomes condensing and uncondensing, like tiny clenched and unclenched fists.” By December, the boy was near death. In the last days of the year, Farber injected his patient with an experimental drug, aminopterin, and within two weeks he was walking, talking and eating again. It wasn’t a cure, only a remission; but for Farber it was the beginning of a dream of cures, of what one researcher called “a penicillin for cancer.”
The next year, Farber helped start a research fund drive around a boy who suffered from a lymphoma in his intestines, a disease that killed 90 percent of its victims. The boy was cherubic and blond, an enormous fan of the Boston Braves, and his name was Einar Gustafson. For the sake of publicity, Farber rechristened him Jimmy. That May, the host of the radio show “Truth or Consequences” interrupted his usual broadcast to bring his listeners into Jimmy’s hospital room to listen in as players on the Braves marched into Jimmy’s room and sang “Take Me Out to the Ball Game.”
By the summer of 1952, Farber had built an imposing new hospital, Jimmy’s Clinic. Soon, he was working on an even grander scale, with the help of an extraordinary socialite and medical philanthropist, Mary Lasker. (“I am opposed to heart attacks and cancer,” she once told a reporter, “the way one is opposed to sin.”) Mary and her husband, Albert, an advertising executive, joined forces with Farber. They wanted, as Mukherjee writes, “a Manhattan Project for cancer.” Together, through masterly advertising, fund-raising and passion for their common cause (“The iron is hot and this is the time to pound without cessation,” Farber wrote to Mary Lasker), they maneuvered the United States into what would become known as the war on cancer. Richard Nixon signed it into law with the National Cancer Act in 1971, authorizing the spending of $1.5 billion of research funds over the next three years.
In political terms, the war was well timed, coming at a time when America’s collective nightmares were no longer “It Came From Outer Space” or “The Man From Planet X,” but “The Exorcist” and “They Came from Within.” Mary Lasker called the war on cancer the country’s next moon shot, the conquest of inner space.

In scientific terms, however, the war was disastrously premature. The moon race had been based on rocket science. But in the early 1970s, there really wasn’t a science of cancer. Researchers still did not understand what makes cells turn malignant. Now that they were so much in the spotlight, and in the money, they fell into bickering, demoralized, warring factions. The “iconic battleground” of the time was the chemotherapy ward, Mukherjee writes, “a sanitized vision of hell.” Typically it was a kind of limbo, almost a jail, in which absolutely no one spoke the word “cancer,” the inmates’ faces had an orange tinge from the drugs they were given, and windows were covered with heavy wire mesh to keep them from committing suicide. “The artifice of manufactured cheer (a requirement for soldiers in battle) made the wards even more poignantly desolate,” Mukherjee writes.

“The Emperor of All Maladies” is a history of eureka moments and decades of despair. Mukherjee describes vividly the horrors of the radical mastectomy, which got more and more radical, until it arrived at “an extraordinarily morbid, disfiguring procedure in which surgeons removed the breast, the pectoral muscles, the axillary nodes, the chest wall and occasionally the ribs, parts of the sternum, the clavicle and the lymph nodes inside the chest.” Cancer surgeons thought, mistakenly, that each radicalization of the procedure was progress. “Pumped up with self-confidence, bristling with conceit and hypnotized by the potency of medicine, oncologists pushed their patients — and their discipline — to the brink of disaster,” Mukherjee writes. In this army, “lumpectomy” was originally a term of abuse.

Meanwhile, more Americans were dying of cancer than ever, mainly because of smoking. Back in 1953, the average adult American smoked 3,500 cigarettes a year, or about 10 a day. Almost half of all Americans smoked. By the early 1940s, as one epidemiologist wrote, “asking about a connection between tobacco and cancer was like asking about an association between sitting and cancer.” In the decade and a half after Nixon declared his war on cancer, lung cancer deaths among older women increased by 400 percent. That epidemic is still playing itself out.
Mukherjee is good on the propaganda campaign waged by the tobacco companies, “the proverbial combination of smoke and mirrors.” As one internal industry report noted in 1969, “Doubt is our product, since it is the best means of competing with the ‘body of fact.’ ” This episode makes particularly interesting reading to anyone following the current propaganda campaigns against the science of climate change.
Meanwhile, those who studied the causes of cancer in the laboratories and those who treated it in the clinics were not always talking to each other. As Mukherjee puts it, “The two conversations seemed to be occurring in sealed and separate universes.” The disease was hard to understand either intellectually, in the lab, or emotionally, in the clinic. In the lab, because it is so heterogeneous in its genetics and its migrations in the body. In the hospital, because its course is horrible and so often slow, drawn out. When it comes to cancer, Mukherjee writes, “dying, even more than death, defines the illness.”
Mukherjee stitches stories of his own patients into this history, not always smoothly. But they are very strong, well-written and unsparing of himself: “Walking across the hospital in the morning to draw yet another bone-marrow biopsy, with the wintry light crosshatching the rooms, I felt a certain dread descend on me, a heaviness that bordered on sympathy but never quite achieved it.”
The heroes of the last few decades of this epic history are Robert Weinberg, Harold Varmus, Bert Vogelstein and the other extraordinary laboratory scientists who have finally worked out the genetics of cancer, and traced the molecular sequence of jammed accelerators and missing brakes that release those first rebel cells. As James Watson wrote not long ago, “Beating cancer now is a realistic ambition because, at long last, we largely know its true genetic and chemical characteristics.” We may finally be ready for war.
As a clinician, Mukherjee is only guardedly optimistic. One of the constants in oncology, as he says, is “the queasy pivoting between defeatism and hope.” Cancer is and may always be part of the burden we carry with us — the Greek word onkos means “mass” or “burden.” As Mukherjee writes, “Cancer is indeed the load built into our genome, the leaden counterweight to our aspirations for immortality.” But onkos comes from the ancient Indo-European nek, meaning to carry the burden: the spirit “so inextricably human, to outwit, to outlive and survive.” Mukherjee has now seen many patients voyage into the night. “But surely,” he writes, “it was the most sublime moment of my clinical life to have watched that voyage in reverse, to encounter men and women returning from that strange country— to see them so very close, ­clambering back.”

Jonathan Weiner is the Maxwell M. Geffen professor of medical and scientific journalism at Columbia University. His latest book is “Long for This World: The Strange Science of Immortality.”

  El emperador de todos los males: una biografía del cáncer.

Versión en español

Disponible desde septiembre 2011

Un acontecimiento épico de la historia del atletismo, citado por el autor, es una buena síntesis de esta colosal crónica del cáncer. Siddhartha Mukherjee, oncólogo de sólida formación y un excelente divulgador científico, recuerda la hazaña de Roger Bannister, el atleta británico (después neurólogo de prestigio en Oxford) cuando derribó una de esas barreras físicas, siempre inalcanzables y siempre superadas, el material de construcción de las leyendas atléticas. En mayo de 1954, Bannister fue capaz de correr una milla en menos de cuatro minutos, un tiempo considerado como un límite fisiológico del ser humano: nadie había tardado “tan poco” en cubrir esos 1.609 metros y pico. Poco importa que el mito de los cuatro minutos y la milla fuera más una fábula de los seguidores del deporte que el fruto de un análisis técnico y biomédico. Para Mukherjee el hito marcado por la carrera de Bannister y el hecho de bajar de los cuatro minutos se convirtió en un símbolo: la desaparición de lo que llama los “límites intrínsecos” y de la “propia idea de los límites”. Porque de eso trata este libro: de superación de fronteras, de luchas contra presupuestos en investigación, de la aplicación de terapias y fármacos, a veces inútiles, a veces eficaces pero que sí, ahora de verdad, llevan a las personas a su límite fisiológico y mental. Trata, en definitiva, de una larga carrera inacabada e inacabable.

Mukherjee teje esta crónica del cáncer con las fibras de la historia del desarrollo de los tratamientos empleados y con los hilos de su relación, más que con la enfermedad, con las personas, con sus pacientes. El relato puramente histórico es turbador: la crudeza de los tratamientos, la confianza en una curación traicionada por la vuelta de la enfermedad, la naturaleza poliédrica del cáncer, mil caras cambiantes siempre un paso por delante de la ciencia. Es posible que descubrir que la lucha contra el cáncer es una pelea contra una versión de nosotros mismos, evolucionada únicamente para persistir cueste lo que cueste, esté detrás de una visión, de una praxis médica contra un enemigo formidable sin que importen los “daños colaterales”.

En ningún momento Mukherjee condesciende y trata de complacer al lector, ni tan siquiera en los momentos de los triunfos: la comprensión de la biología del cáncer o el éxito de una nueva terapia. Por eso se agradece una puerta abierta final, la descripción de los futuros caminos para la batalla, acotando sus logros con una aclaración: es necesario volver a definir la idea de “victoria” frente al cáncer para poder vencerlo.

Seguro que muchos de nosotros, que por una circunstancia o por otra tuvimos y tenemos relaciones con el cáncer, comprobamos que hoy la actitud frente a la enfermedad y con los enfermos es la de Siddhartha Mukherjee, tan alejada de la cosificación del paciente común en las edades oscuras de la biografía del cáncer. Susan Sontag, omnipresente en todo el libro, tiene mucho que ver con este cambio.

Alberto Cifuentes

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4 comentarios sobre “Artículos cortos

  1. Jorge, que hermosa experiencia. Me hace pensar en lo importante que es para todas las personas de tercera edad que han contribuido con la vida, cada quien desde donde le ha sido posible, saberse valorados aun cuando “su tiempo” da la impresión de haber pasado. En este país nuestro que poco respeta las tradiciones, lo construido por otros antes que nosotros, y el legado que eso representa, éste es un hermoso homenaje.

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