¿Qué hacer con los resultados negativos de los ensayos clínicos?

Paula Cortiñas Sardi*

Otros hay que no ven en la Escritura un nido, sino una tupida selva en la que ven frutos escondidos; vuelan alegremente en torno a ellos, gorjean al buscarlos y los picotean.

San Agustín. Confesiones.

English version:  What to do with the negative results of clinical trials?

Los médicos estamos familiarizados con la lectura de investigaciones, en especial ensayos clínicos, para la incorporación de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas para la atención de nuestros pacientes. Estos ensayos clínicos controlados de diseño aleatorio, son capaces de demostrar que un medicamento es efectivo para alguna afección y que supera a la terapia estándar existente o que una nuevo estudio permite con mayor precisión diagnosticar alguna patología.  Pero, es poco frecuente encontrar un reporte que no demuestra nada en concreto, donde no fue posible descartar la hipótesis nula o que el resultado no fue estadísticamente significativo. Es tan poco frecuente la publicación de ensayos que no lograron demostrar la hipótesis planteada de forma inicial que ha generado dentro de la comunidad científica una genuina preocupación acerca del impacto que esta falta de información tendría en diferentes áreas del conocimiento.

En un interesante artículo escrito por L. Goodchild titulado Por qué es tiempo de publicar fallas en la investigación 1,  expone las razones por las cuales es necesario publicar los resultados no concluyentes que normalmente reposan en la gaveta del laboratorio de algún investigador. La información derivada de un experimento que no demostró su hipótesis no fracasó y puede ser tan valiosa como la obtenida de un experimento exitoso.  La Organización Mundial de la Salud2 establece que el registro de todos los ensayos intervencionistas es una responsabilidad científica, ética y moral y realiza unas recomendaciones sobre la publicación de protocolos de investigación antes del inicio de un ensayo clínico y la publicación independientemente de los resultados finales.

El investigador Karl Popper exponía las razones para no desechar los malos resultados: Las refutaciones han sido frecuentemente consideradas como la falla de un científico o al menos de su teoría. Se debería destacar que este es un error inductivista. Aún si una nueva teoría está destinada a morir de forma temprana, no debe ser olvidada; más bien su belleza debe ser recordada y la historia debería grabar nuestra gratitud hacia ella 1.

En este mismo artículo se cita a Natalie Matosin quien sostiene que: La ciencia, por su naturaleza,  es una disciplina colaborativa, y una de las principales razones por las cuales se deberían reportar los resultados negativos es para que otros colegas no pierdan su tiempo y recursos repitiendo estos hallazgos. Se podría añadir además, que el reporte de estos resultados evitaría la exposición innecesaria de los pacientes a un fármaco o algún procedimiento que no obtuvo ningún resultado durante una investigación ya realizada.

Se ha determinado que las investigaciones que reportan resultados estadísticamente significativos son publicados con una frecuencia mayor que las que reportan resultados no significativos. Las revistas científicas en general prefieren aceptar trabajos con resultados positivos debido a que son más atractivos para su lectura que los trabajos cuyos resultados no son concluyentes o adversos. Pero también muchos investigadores no publican estos hallazgos porque consideran que son un fracaso cuando podrían ser tan válidos como los resultados exitosos. Esta tendencia genera un sesgo de publicación cuando se realizan revisiones o metaanálisis, que actualmente son considerados como las publicaciones con de más alto nivel de evidencia, y que son los instrumentos de investigación que más generan pautas de diagnóstico  y tratamiento a nivel global. Los metaanálisis pretenden recopilar toda la información publicada  sobre un tema específico seleccionada bajo ciertos criterios, por lo que, si los resultados negativos son omitidos, no podrán ser incluidos en esta revisión. El hecho de considerar para la evaluación solamente resultados positivos no permite un balance adecuado y pone en riesgo la validez de ciertos metaanálisis.

Entonces, ¿Quién valora actualmente la información derivada de estudios con resultados negativos? Una investigación con resultados no concluyentes probablemente no será tan popular con un ensayo con resultados significativos, pero para investigadores que trabajen en el esa área, esta información es muy valiosa. Aprender de los errores ajenos y no repetirlos es unos de los aspectos más beneficiosos de la publicación de resultados fallidos; si esto fuera más frecuente se ahorrarían muchos recursos y esfuerzos en experimentos que repiten lo que otros decidieron no publicar.

Una iniciativa interesante que busca rescatar toda la información derivada de las investigaciones que se realizan, es el portal Clinical Trials (www.clinicaltrials.gov) que registra todo los estudios públicos y privados que se realizan en los Estados Unidos y en otros países financiados por empresas con sede en ese país. Se describen los protocolos y se publican los resultados. Sin embargo, la mayoría de los estudios no plasman sus conclusiones hasta tanto no sea publicada en alguna revista y muy probablemente cuando los resultados no son los esperados nunca se llegarán a publicar en el portal.

Otra iniciativa para contrarrestar el sesgo de publicación y lograr un balance, es la existencia de algunas revistas que concentran la publicación de resultados negativos, entre ellas: New Negatives in Plant Science, Journal of Negative Results, Journal of Negative Results in BioMedicine, Journal of Pharmaceutical  Negative Results, The All Results Journal, entre otros.  Sería recomendable revisar entre sus artículos antes de iniciar un protocolo de investigación para poder diseñar mejor un ensayo y no repetir errores.

En la medida en que la sociedad científica se desprenda de la vanidad,  sea más proactiva asumiendo que los resultados son los resultados y los publique, cualesquiera que sean, el profundo cambio de paradigma que implica esa acción tan sencilla redundará en un progreso vertiginoso de la investigación en las diferentes áreas de la ciencia con una visión más honesta. Esto será definitivamente acercarse cada vez más a la escurridiza verdad científica.

*Especialista en Ginecología y Msc en Biología de la Reproducción. Instituto de Oncología Luis Razetti, Salud Chacao y Clínica Santa Sofía, Caracas Venezuela.

  1. Goodchild L. “Why it´s time to publish research failures” http://www.elsevier.com/connect/scientists-we-want-your-negative-results-too#
  2. WHO statement on public disclosure of Clinical Trial Results http://www.who.int/ictrp/results/WHO_Statement_results_reporting_clinical_trials.pdf?ua=1
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Un comentario sobre “¿Qué hacer con los resultados negativos de los ensayos clínicos?

  1. Muy interesante su articulo Dra.Cortiñas, cuanto tiempo, trabajo y dinero se ahorrarían los investigadores si tuvieran acceso fácil a los resultados negativos

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