BRCA 1 en 35 mm

Jorge Sánchez-Lander*

anne parker

“El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra el final perfecto”    

Charles Chaplin

English versión: BRCA1 in 35mm

La pantalla grande es capaz de leer con exactitud los intereses de su audiencia. Para el último trimestre de 2013 se espera el estreno de la película Decoding Annie Parker, largometraje que contará no solo la historia de Annie Parker, una mujer con diagnóstico de cáncer de mama hereditario, sino que paralelamente tratará la historia de Marie-Claire King.  En esta oportunidad la gran Helen Hunt interpreta el papel de King, la genetista de la Universidad de Washington, convertida desde 1990 en una de las heroínas de los nuevos tiempos. La tenacidad de  King y su equipo escarbando en  el subsuelo  del  genoma logró descubrir en 1990 un error en el cromosoma 17q en muestras de pacientes con cáncer de mama y ovario. Para 1994, una vez completada la secuenciación  y llamado BRCA1, fue considerado un gen supresor de la actividad neoplásica. La función más importante que se le ha identificado, hasta el momento, es la reparación del ADN dañado.  Pero ¿qué ocurre cuando ese gen se encuentra mutado y deja de funcionar? Como es de esperarse se desencadenará una proliferación anárquica de células con información errónea y, ocasionado por el defecto en ese sitio específico del programa genético, derivará en una altísima predisposición a padecer cáncer de mama y ovario.

Específicamente con la mutación BRCA 1 ocurre un hecho que llama la atención, se estima que la prevalencia de esta mutación en la población general es de apenas 0,06% , mientras que para para la población con ancestros judíos asquenazí se eleva por encima de 2%, es decir 33 veces más. Pero cuando se evalúan las pacientes judías asquenazí con cáncer de mama esta mutación está presente en el 12% de ellas y en el 40% de quienes presentan cáncer de ovario. Este fenómeno no es exclusivo de este grupo étnico ya que en Holanda, Noruega, Suecia e Islandia se ha encontrado esta mutación con casi igual frecuencia. Una de las  explicaciones que se le ha dado  a este hecho es que podría estar relacionado con la endogamia registrada en esas comunidades. No sólo durante el horror de la Segunda Guerra Mundial, sino en tiempos anteriores, los judíos del este de Europa estuvieron confinados forzosamente en guetos, registrándose una alta incidencia de endogamia por tiempo prolongado. En el caso de las comunidades en Islandia sucedió un hecho similar, por ser comunidades en zonas remotas que quedaban confinadas en los largos períodos invernales por generaciones, la endogamia fue también un hecho común.

Para las mujeres de la población general en EEUU el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario, antes de los 70 años de edad es de 13% y 1,3%, respectivamente. En cambio para las mujeres portadoras de una mutación en el gen BRCA1 este riesgo se eleva a 85% y 45%, para cáncer de mama y ovario, respectivamente. Un riesgo evidentemente prohibitivo para mantenerse en contemplación. En el caso de los tumores de mama la edad de presentación es mucho antes de los 50 años y en un 76% serán tumores de alto grado, con escaso componente intraductal, receptores hormonales y Her2neu negativos, muchos de ellos basal-like. Este hecho hace que la prevención con tamoxifeno en estas mujeres sea ineficaz. Paralelamente, el cáncer de ovario se presentará antes de los 50 años de edad y casi la totalidad de estos tumores serán carcinomas seroso papilares. Recientemente el Cancer Genome Atlas identificó que el carcinoma seroso papilar de ovario es genéticamente idéntico a los tumores basal-like de la mama. Con este hallazgo se cierra, casi como en un capítulo de Dr. House, el círculo que faltaba desde 1990. Uno de los tumores más agresivos de la mama y del ovario comparten el mismo origen genético, obedecen a la misma perversa orden emanada de un error en su programa, pero probablemente, tienen una solución parecida. Sin duda un buen comienzo. El creciente conocimiento sobre el perfil genético de los tumores comienza a complementar la bien arraigada clasificación histomorfológica. Así en un futuro muy cercano, la terapia individualizada del cáncer se basará en su perfil genético con drogas que actúen exclusiva y eficazmente en su zona vulnerable,  esa zona que una vez identificada  sea convertida en un objetivo visible. Un talón de Aquiles sobre el cual podamos disparar, con fina puntería, nuestros dardos.

*Servicio de Ginecología Oncológica del Instituto de Oncología Luis Razetti y Clínica Santa Sofía, Caracas, Venezuela.

Lecturas recomendadas:

1)      Genetic Predisposition to Breast Cancer and Genetic Counseling and Testing. Ready KJ, Arun BK en Breast Cancer, second edition. MD Anderson Cancer Care Series, Kelly Hunt y cols, The University of Texas,  2008.

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