En busca del consenso necesario

Jorge Sánchez-Lander *

acuerdo

 

“  …sólo es bueno y verdadero lo que resulte de una discusión exenta de dominio”.

Rafael Corazón González, La verdad, un consenso posible. 2001

English versión: In search of the necessary consensus

La evidencia científica se ha convertido en un bien preciado y mensurable.  La gran profusión de trabajos de investigación publicados cada mes en las cientos de revistas especializadas existentes se ha incrementado en forma impresionante en los últimos cuarenta años. Esta gran cantidad de material bibliográfico hacía cada vez más difícil la construcción, mediante la lectura y análisis de dicho material, de una evidencia científica aceptable. El diseño, el número de sujetos estudiados, la aleatorización adecuada para la inclusión en los brazos del estudio y el número de centros participantes, son hoy elementos de suma importancia para medir el nivel de evidencia de unos resultados.  A pesar de que hay una abismal diferencia entre un bien  respetado estudio multicéntrico, de diseño aleatorio y controlado y, por ejemplo, un  estudio  de corte transversal, al momento de ponderar el nivel de evidencia, ambos son instrumentos válidos, pero con un peso específico  que puede ser medido. La creación de herramientas confiables  para la medición de los niveles de evidencia ha permitido la selección y clasificación en forma casi universal. Cuando revisamos los criterios de clasificación de la evidencia utilizados por prestigiosas reuniones de expertos como son  la realizadas por la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) , el Grupo Bethesda para el Estudio de la Enfermedad Preinvasiva de Cuello Uterino y el Grupo de Saint Gallen, vemos que son casi idénticas. Estas herramientas han permitido además que una reunión de expertos, considerada  en otros tiempos con un nivel de evidencia restringido, haya ido ganando  una credibilidad y una aceptación cada vez mayor. La fortaleza, por ejemplo,  del contenido de los flujogramas de la NCCN es  indiscutible.  Inclusive en fecha reciente se ha demostrado el beneficio que se obtiene, en cuanto a supervivencia y control de la enfermedad, cuando se siguen  pautas de tratamiento recomendadas por consenso. En la reunión anual de la Society of  Gynecologic Oncology de 2013 se presentó un interesante estudio realizado en el Roswell Park Cancer Institute de la Universidad de California y dirigido por Robert Bristow en el cual se determinó que solo el 37,5% de las pacientes con cáncer epitelial de ovario en EUA reciben un tratamiento quirúrgico y farmacológico adecuado. Esta inquietante cifra es explicada por dos hallazgos fundamentales del estudio: las pacientes atendidas en centros con alta experiencia en tratamiento farmacológico del cáncer de ovario (más de 20 casos atendidos por año) y operadas por especialistas en ginecología oncológica expertos (más de 10 casos de cáncer de ovario/año), recibían un tratamiento  acorde a las recomendaciones de la NCCN en el 50,8% y 47,6% de los casos, respectivamente. En definitiva, la supervivencia global de una paciente con cáncer epitelial de ovario cuando es tratada por un  equipo con experiencia y que se adhiere a las pautas de la NCCN  se incrementa en un 30%. Este estudio además registró que entre 1999 y 2009 la disminución de la mortalidad por cáncer de ovario fue de 17% en las áreas urbanas y solo de un 6% las áreas rurales.

Este emblemático estudio es quizás la primera evidencia estadística que haya estimado el beneficio en la supervivencia que se logra gracias al  apego a las recomendaciones de una reunión de expertos en oncología.  La promoción de reuniones de expertos o reuniones de consenso, como también se conocen, es cada vez una tendencia más difundida. Si bien es una tarea ardua y en ocasiones, pudiera lucir lenta por la inmensa logística requerida, es hoy en día una de las formas más aceptadas de orientar las pautas de prevención, diagnóstico y tratamiento en el mundo. Esta tarea, la cual corresponde principalmente  a las Sociedades Científicas especializadas, es quizás una de las responsabilidades más encomiables que deben cumplir dichas sociedades.  En Venezuela, desde 1954 la Sociedad Venezolana de Oncología (SVO) ha auspiciado innumerables reuniones de expertos que han permitido generar los lineamientos para la mejor atención del paciente oncológico en nuestro país. Para 2013, la directiva de la SVO, presidida por la Dra. Loretta Di Giampietro, ha organizado y auspiciado el Primer Consenso Nacional en Cáncer Epitelial de Ovario que se celebra en Venezuela y en esta oportunidad he sido designado  como su Director. Para este fin se convocó a un número importante de expertos (as) de todo el país pertenecientes no sólo a la SVO, sino a sociedades científicas conexas como la Sociedad  de Obstetricia y Ginecología de Venezuela, Anatomía Patológica,  Cuidados Paliativos, etc, que han hecho de nuestras reuniones un ejercicio de altísimo nivel científico. Para esta ocasión hemos contado además con dos elementos novedosos que han facilitado enormemente el trabajo de los participantes: la evaluación previa del nivel de evidencia del material bibliográfico y la disponibilidad de una plataforma informática  que ha permitido un trabajo más dinámico y rápidos resultados. Actualmente en la fase de edición, se presentará un resumen de sus resultados en septiembre de 2013 en las Jornadas de Actualización de la SVO en el Hotel Marriot Playa Grande, en el estado Vargas. Ver programa Jornadas SVO 2013

Las reuniones de expertos, no solo se han convertido, como ya se ha descrito, en un importante generador de pautas de aplicación clínica con un importante y beneficioso impacto en los resultados en la atención de los pacientes. Son también excelentes oportunidades de debate, magníficos espacios de convergencia y son una eficiente forma de mantener la cohesión de un grupo de especialistas, como una de las formas más eficaces de promover y difundir el trabajo en equipo interdisciplinario. Lograr poner de acuerdo, sobre un tema específico, a un destacado grupo de expertos (as) es indiscutiblemente difícil, pero ahí está el principal e ineludible desafío para todos los (as) participantes. Se trata de acuerdos que es necesario promover para mostrar vías de avance y para construir herramientas útiles y aceptadas ampliamente. Una reunión de consenso, en un Mundo cada vez mejor conectado pero extrañamente más separado, podría interpretarse como una rareza, como algo que va en contra de la corriente, pero contrariamente es una manera de construir y fortalecer los enlaces necesarios para que el conocimiento se organice y se difunda de una manera práctica, asequible y equitativa, con un solo objetivo, lograr la mejor atención posible del paciente.

 *Servicio de Ginecología Oncológica del Instituto de Oncología Luis Razetti y Clínica Santa Sofía, Caracas, Venezuela.

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