Prevención del Cáncer de Cuello Uterino: recalculando la ruta

Jorge Sánchez-Lander*

 “Sólo se puede confiar en las palabras si uno está seguro que su función es revelar y no ocultar”

Hannah Arendt. Sobre la violencia, 1969.

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Cuando una enfermedad finaliza la existencia de 500.000 mujeres por año en el mundo estamos ante un grave problema. El cáncer de cuello uterino se presenta alrededor de los 45 años de edad, momento en el cual  la mayoría de las mujeres están plenamente dedicadas a velar por el bienestar de su familia y  ejerciendo su trabajo. Es una afección que genera un profundo e irreversible impacto social.

Para que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiende un programa de pesquisa se requiere que se cumpla con los siguientes criterios: 1) la enfermedad debe ser un problema de salud pública, 2) debe existir un tratamiento eficaz para la misma, 3) debe  conocerse cabalmente la historia natural de la enfermedad, 4)  la prueba de pesquisa propuesta debe ser factible para utilizarse en grandes poblaciones y 5) debe tener una etapa preinvasiva susceptible de ser intervenida eficazmente (1) . El cáncer de cuello uterino cumple con todas estas características, es decir, es un modelo perfecto para un programa de prevención. Es por esta razón que los planes de pesquisa citológica, puestos en marcha en USA a mediados de los años 1940 gracias a los  aportes de Georgios Papanicolau, han brindado uno de los mayores avances en el control de una enfermedad neoplásica en la Historia. En el Reino Unido, por ejemplo, país que encabezaba la lista de incidencia y mortalidad por esta enfermedad en la Europa del período de entreguerras, la aplicación de un sistema de pesquisa disciplinado permitió reducir la incidencia en un 85% en menos de tres décadas. Hoy, con el mejor aprovechamiento de la muestra citológica, gracias a la citología en base líquida, la determinación de presencia de VPH y la evaluación de marcadores de progresión como p16 y E6/E7, se obtendrá seguramente un mayor rendimiento de esta herramienta de pesquisa.

Por su parte, la atención adecuada de la enfermedad preinvasiva ha permitido también disminuir la incidencia de esta enfermedad en gran parte del mundo. Desde finales de los años 1980 la  utilización de procedimientos quirúrgicos con asa diatérmica o bipolar ha logrado una alta eficacia y una rápida difusión por su interesante versatilidad, bajo costo y curva de aprendizaje relativamente corta. El tratamiento adecuado de una NIC2/NIC3, con esta metodología, le evitará a la paciente, a su familia y a la nación tener que enfrentar la carga de un cáncer de cuello uterino.

Así mismo,  la vacunación contra VPH, primera medida preventiva de una enfermedad maligna por inmunización en la historia de la Humanidad, constituye, junto con la pesquisa citológica,  una dupla  fundamental para emprender la lucha definitiva contra la enfermedad. La eficacia y seguridad de las dos vacunas existentes, aun por aprobarse en Venezuela,  es indiscutible. Hoy en día es posible  aplicar las tres dosis de la vacuna, dentro de un programa bien estructurado por apenas US$ 45 por persona, costo que es 33 veces menor de lo que cuesta un letal fusil de asalto ruso AK-47 y 20 veces menos que lo que cuesta un teléfono inteligente. Para Ia OMS, de no hacerse ningún cambio en este sentido en Venezuela, en lugar de los 3.785 casos nuevos por año, para el 2025 tendremos 7.365 nuevos casos.  De estos,  aproximadamente 2.381 mujeres se encuentran hoy en edades susceptibles de vacunación (2). Si hoy se emprendiera un programa de redefinición de la pesquisa citológica,  fortalecimiento de la atención de la enfermedad preinvasiva y  la vacunación   para niñas entre 10 y 14 años, podríamos obtener, en apenas dos décadas, una reducción  de 70% en la incidencia de esta enfermedad.

Sabemos que contamos con las medidas no sólo para disminuir sus pavorosas cifras, sino para casi erradicar la enfermedad en poco tiempo. También sabemos  que el cáncer de cuello uterino refleja  la ineficiencia de los sistemas de salud y la indolencia de las autoridades sanitarias a nivel continental. Sabemos además que  cerca del 80% de los casos nuevos que se registrarán cada año provendrán del estrato social más desasistido y que golpeará duramente a la mujer, eje vital de la estructura familiar en nuestros países. Una patología que es un cruel marcador de pobreza y  que podemos derrotar gracias a que están disponibles las herramientas necesarias. Sólo falta que sean tomadas las decisiones adecuadas para ponerlas al alcance de la población.

 * Instituto de Oncología Luis Razetti y Clínica Santa Sofía, Caracas, Venezuela

Referencias:

1)      Gynaecological Oncology. Shafi MI, Earl H and Tee Tan L. Cambridge University Press, Cambridge 2010.

2)      WHO/ICO Information Centre on HPV and Cervical cCancer. Human Papillomavirus and Related Cancer in Venezuela. Summary report 2010. www.who.int/hpvcentre)

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  1. #1 por [mcdonalds hotel manchester] el 1 de agosto de 2013 - 1:49 AM

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